¿Sabías que dentro de 10 años 7 de cada 10 coches se destinarán a servicios de movilidad por suscripción?

Y si eres habitual de este blog ya sabes que no nos gusta decir las cosas por que sí: según el informe “El impacto MADE (Movilidad, Automatización, Digitalización y Electrificación) en la venta y la posventa” de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (GANVAM), para 2030 el 67% de los vehículos nuevos irán destinados directamente a servicios de movilidad por suscripción.

Apunta este estudio que, como ya ha ocurrido en otros sectores como el de los contenidos audiovisuales, la desafección a la propiedad del consumidor digital no ha hecho más que empezar y, por lo tanto, seguirá creciendo de forma constante el interés por el pago por uso. En este sentido, en menos de una década apenas el 25% de las matriculaciones de coches correrán a cargo de compradores particulares.

Habrás leído por ahí que a los jóvenes ya no les interesa tener coche, que los denominados millenials ya no ven como una prioridad adquirir bienes tradicionales como casas y coches porque prefieren comprar teléfonos móviles, dispositivos tecnológicos y ropa. Sin cuestionar el cambio de hábitos de las nuevas generaciones (y de las no tan nuevas también), no es menos cierto que estos millenials terminarán por necesitar una vivienda y un vehículo, sea de su propiedad o no.

El cambio de paradigma no viene dado tanto por no necesitar vivienda o coche, sino por no querer tenerlo en propiedad. Todos -jóvenes y menos jóvenes- seguiremos necesitando un coche a nuestra entera disposición para poder realizar los desplazamientos no programados.

¿Y qué hacemos con los desplazamientos no programados?

Digamos que para el desplazamiento al puesto de trabajo, para el ocio programado, para viajes planificados con tiempo y para casi cualquier desplazamiento por las ciudades, siempre tendremos el transporte público, medios de transporte alternativos como bicicletas o patinetes, servicios de carsharing, etc. El problema viene con los planes imprevistos, para lo cual tener un coche a tu disposición te da la libertad de poder hacer estos planes o no.

“¿Te apuntas mañana a una ruta de senderismo por la sierra?”, “Dice mi hermana que si hacemos barbacoa en su casa esta tarde, que hace muy buen tiempo”, “Han invitado al niño a jugar a casa de Zutanito”, “¿Te hace un cine esta noche? Pero la peli sólo la ponen en Pozuelo…”. Para todos nuestros planes no programados el coche por suscripción es el mejor aliado. Con el coche por suscripción te quitas de encima las cargas que supone la propiedad (impuestos, mantenimiento, seguro…) pero tienes un coche a tu entera disposición y, cuando sientes que no lo necesitas o necesitas cambiarlo, lo haces en dos clics desde tu casa.

Y el 30% restante en 2030 seguirá comprándose su propio coche, aunque seguramente para el segundo vehículo familiar recurra a la movilidad por suscripción, por comodidad, por ahorro, por ecología… por pura lógica.